Hoja de ruta para la estabilización de la economía

Para la estabilización básica de nuestra economía hay que apuntar a dos objetivos iniciales: la estabilización del tipo de cambio y la estabilización de los precios. En este nuevo contexto, la inflación no se “comerá” aceleradamente los aumentos del salario. El incremento de los salarios no es sólo un imperativo socialista, sino que a su vez incrementará el consumo, lo que tendrá una importante incidencia en la reactivación económica.

Estabilización del tipo de cambio

Lo primero es evolucionar desde el anclaje contable al anclaje real del bolívar soberano al petro. Debemos hacerlo lo antes posible, porque ya están subiendo el paralelo de manera desvergonzada.

Para combatir el dólar paralelo, que nos destruye la economía, tenemos que emitir petros y venderlos en bolívares, a la tasa oficial de 3600 bolívares soberanos por petro. La emisión de petros no es inorgánica en el sentido de que tiene respaldo en unas ingentes reservas petroleras.

La convertibilidad entre petros y bolívares es el equivalente a inyectar divisas extranjeras en el mercado cambiario para incidir en la tasa de cambio de éstas. Pero no debemos inyectar divisas extranjeras sino petros, primero porque las divisas extranjeras son más útiles en estos momentos para reactivar la producción petrolera y la producción en general, segundo porque podemos auditar mejor el uso del petro al quedar registro inalterable en la cadena de bloques y tercero porque garantizamos lo que ahora llaman la “usabilidad” del petro, al ser la única divisa de la renta petrolera que ofrecerá el Estado y que los agentes económicos tendrán que usar o quedarán fuera del juego.

Con la garantía del Estado de que el petro será una moneda intercambiable por un barril de petróleo, los compradores nacionales de petros pueden acudir a casas de cambio internacionales con sus petros y venderlos en un precio cercano al precio del barril de petróleo. Si el precio del barril de petróleo está en $60, entonces el valor indirecto del dólar obtenido con este procedimiento será BsS 60 x dólar. Llamemos a esta tasa dólar-petro, en contraposición al dólar paralelo.

¿Cómo le hace la competencia el petro al dólar paralelo? Si se venden petros a 3600 soberanos por petro a cualquiera que los quiera comprar, entonces los agentes económicos verán más ventajoso comprar petros y luego venderlos que acudir al dólar paralelo inflado especulativamente. Por ejemplo, si el paralelo está en 80 bolívares soberanos y el dólar-petro en 60 bolívares soberanos de modo sostenible, el paralelo tendrá que bajar, por decir algo, a 65. El paralelo tendrá que “bailar pegao” con la tasa dólar-petro si la oferta de petros es sostenida . Aunque el paralelo se sitúe ligeramente por arriba del dólar-petro, lo podremos mantener cerca, al contrario de como es ahora, que el paralelo sube y sube indefinidamente.

Una manera fácil de hacer esto es crear la Casa de Cambio del Petro, que debe estar asociada al Banco Central de Venezuela porque el cambio de bolívares soberanos por petros debería retirar los bolívares soberanos del circulante . Así, el mismo circulante se convertirá en la primera barrera limitante a la compra excesiva de petros por parte de un sector malacostumbrado a vivir de la renta petrolera. Esta Casa de Cambio del Petro sería un portal web donde se podría ingresar para cambiar bolívares soberanos por petros, pero con condiciones estrictas de registro y membresía, no debemos permitir estafadores ni empresas de maletin.

Otros mecanismos orientados a la estabilización del tipo de cambio dejarán de tener sentido, como el Dicom. Hasta ahora, el Dicom ha sido un mecanismo insustancial e innecesario. A través de un sistema de subastas, el Dicom terminaba cada subasta con asignación de divisas a una cantidad irrisoria de empresas y personas naturales. Con tan pírricos resultados, pretendían jurarnos “por este puño de cruces” que esa era una tasa de cambio de referencia. Nadie les hacía caso. En esta nueva arquitectura monetaria el Dicom seguirá siendo insustancial e innecesario. A menos que se convierta en una casa de cambio internacional oficial.

Ante el aparente retraso en la puesta a punto de la plataforma computacional del petro, el Estado debería tomar unas medidas rápidas, como el anuncio de la fecha de inicio de la convertibilidad bolívar-petro. En una campaña informativa, se debe advertir que comprar el paralelo es mal negocio, que guardemos los bolívares hasta que se venda el petro, que los bolívares serán “la otra cara” del petro. Es un acto disuasivo, de exhibición de fuerza como se hace en los desfiles militares, hasta que la plataforma del petro y la Casa de Cambio del Petro estén operativas.

Estabilización de precios

En primer lugar, sin estabilización del tipo de cambio no hay estabilización de precios. Por eso hay que evolucionar lo antes posible al anclaje real.

Las mismas razones que esgrimimos para llevar la gasolina a precios regionales aplican para llevar los precios de alimentos y medicinas a precios regionales: debemos evitar que las mafias del contrabando de extracción compren gasolina, alimentos y medicinas en Venezuela a precios de gallina flaca para luego venderlos en Colombia y otros países a sus precios locales, que son superiores si se calculan en divisas fuertes. Primero porque es un pésimo negocio para Venezuela, segundo porque no tenemos excedentes de producción que nos permitan exportar bienes básicos de consumo.

El negocio de comprar barato en Venezuela para vender caro en Colombia posiblemente ha superado en ganancias al negocio de la droga. La enorme diferencia de precios también trae el efecto de que las mafias compren efectivo al doble y al triple de su valor. Es decir, el equilibrio de precios también protege nuestro flamante cono monetario.

En otras palabras, tenemos que subir los precios como decía un amigo mío, “no nos guste o no”. Debemos implementar un incremento controlado de precios hasta lograr un equilibrio regional de precios.

El incremento súbito del salario a 1800 bolívares soberanos, una subida de 3300%, servirá de amortiguador al incremento controlado de precios. Una vez que los precios queden anclados al nivel regional, con nuestro bolívar soberano a su vez anclado al precio del barril de petróleo, los salarios deben comenzar a subir, esta vez para que el nivel de vida aumente, sin que la inflación desmesurada se “coma” el salario.

¿Cómo podemos definir el “equilibrio de precios”? Aunque puede interpretarse como un nivel de precios iguales (al cambio en divisas fuertes como el dólar o el euro), es más que suficiente que los precios en Venezuela lleguen a un nivel ligeramente inferior a los precios regionales. Es decir, precios que no hagan rentable el contrabando de extracción al incluir costos de flete y bochornosos sobornos.

Las listas de precios acordados, si no guardan relación con los precios regionales o ligeramente inferiores a los precios regionales (a la tasa dólar-petro), deben ser temporales. Hemos tenido otras experiencias con listas de precios que luego no son cumplidas, o que producen escasez por una desviación de productos hacia los países vecinos. Estas listas deben sustituirse progresivamente por otras listas que vayan aproximándose a los precios objetivo. Deben tener la función de regular la velocidad a la que nos aproximaremos a los precios equilibrados.

Una vez anclados el tipo de cambio y los precios, se puede proceder a incrementos sucesivos de salario, que realmente mejorarán el nivel de vida de los venezolanos.

Riesgo de fuga de capitales

La libre convertibilidad entre petros y bolívares podría producir fuga de capitales, que debemos controlar. Consideremos este escenario: alguien cambia bolívares por petros en la Casa de Cambio del Petro, luego va a una casa de cambio internacional y vende los petros. Obtiene dólares que luego deposita en el exterior, sin contraprestación para el país en importaciones. Eso es fuga de capitales.

El sólo hecho de estabilizar el tipo de cambio ya es un elemento que reduce el estímulo a refugiar los patrimonios monetarios en otras monedas. Sin embargo, es necesario adoptar otras medidas y poner en vigor una Ley de Control de Capitales que reduzca sustancialmente este riesgo. Especialmente en el escenario de la derogación de la Ley de Régimen Cambiario y sus Ilícitos. Considero perfectamente controlable el riesgo de fuga de capitales sin un mecanismo de control de cambios tipo Recadi o Cadivi. De este tema estaré comentando en una próxima entrega. ¡Venceremos!

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