Anclaje y soberanía

He visto a muchos compatriotas tratando de entender el concepto de anclaje, lamentablemente más enredados que un pulpo jugando dominó. Pero estoy seguro de que las cosas se irán aclarando con la puesta en funcionamiento de la nueva arquitectura monetaria.

Hay varias razones para la confusión, en mi opinión. Quizás la razón principal es que el verbo “anclar” no es el más adecuado para expresar una asociación de una moneda con otra a una tasa de cambio constante. Un barco se ancla al fondo del mar, no se “ancla” un barco a otro barco. En el caso de las monedas, sí se “ancla” una moneda a otra. Quizás el verbo “anclar” no era el más gráfico, pero ya lo adoptamos.

Abusando aún más del término “anclaje”, se ha llegado a hablar de “anclaje monetario” queriendo significar lo que se denomina una caja de conversión y “anclaje cambiario” queriendo decir una tasa de cambio fija o constante. Es decir, se ha usado a mano alzada el mismo verbo “anclar” para dos conceptos totalmente diferentes.

Lo que hemos dado en llamar “anclaje” es, por una parte, una tasa de cambio constante entre dos monedas, lo que en inglés se denomina “pegging”. Usamos “anclaje” cuando decimos “anclaje del bolívar soberano al petro”. También lo usamos como una correspondencia de valor entre una moneda y un commodity, como cuando decimos “anclaje del petro al valor del barril de petróleo”.

Otra razón que nos tiene confundidos es la colonización cultural a la que hemos estado sometidos históricamente, en virtud de la cual a través de los medios de comunicación, de libros de texto, de películas documentales y de ficción, etc., nos han hecho ver que el único “anclaje” posible de nuestra moneda es al dólar. Vade retro satana.

Por ejemplo, el anclaje del bolívar soberano al petro está definido en BsS 3600 por 1 Petro. Es anclaje porque la tasa de cambio es constante: si fluctúa, entonces no sería anclaje.

Visión dolarcéntrica

He visto a mucha gente hablando del anclaje bolívar-petro así: como el petro se definió en $60 porque era el valor de un barril de petróleo, entonces, si el petróleo sube a $70, el cambio bolívar-petro pasaría a ser BsS 4200 por 1 Petro. Eso no es anclaje bolívar-petro, porque la tasa de cambio no es constante sino que varía de 3600 a 4200.

No es sorprendente que el razonamiento anterior tenga detrás la idea de un anclaje bolívar-dólar, producto de la colonización cultural dolarcéntrica. O sea, es mantener la tasa de cambio bolívar-dólar en $60, ya que en ambos casos, (1) BsS 3600 x Petro con Petro en $60 y (2) BsS 4200 x Petro con Petro en $70, da que la conversión bolívar-dólar es BsS 60 x dólar. Eso es anclaje al dólar, o sea, paridad constante entre el bolívar y el dólar.

La mentalidad dolarcéntrica, que debemos erradicar, es un legado “cultural” histórico de más de 100 años. Fue famoso el anclaje bolívar-dólar de 4,30 que hubo en los años 70, el último anclaje con el dólar que nuestra economía pudo mantener, hasta 1983.

Esto no es sólo la mentalidad dolarcéntrica de cualquier ciudadano no instruido en macroeconomía.

El Banco Central de Venezuela, nada menos, en su página web, tiene actualmente una perspectiva dolarcéntrica de otro tipo. No ancla el bolívar al dólar, pero ancla el petro al dólar. Ahí se expresa en unas secuencias numéricas que el petro siempre vale $60. Al tener una paridad constante del petro con el dólar, expresa un anclaje al dólar.

Debemos superar de una vez y para siempre esta mentalidad dolarcéntrica. El petro debe variar en dólares según varía el valor del barril de petróleo en dólares. El petro no está anclado al dólar sino que debe valer lo que vale la cesta de petróleo venezolana. No lo digo yo, lo dice el decreto 3196 de diciembre de 2017, en el que se creó el petro. Además, es lo más conveniente para nosotros.

De hecho, en la página del BCV hay tres afirmaciones incompatibles: que el Petro vale BsS 3600, que el Petro vale siempre $60 y que el bolívar se cotiza en dólares de manera fluctuante, según cotización Dicom. Esas cuentas no dan.

No nos independizaremos del dólar mientras no independicemos nuestro imaginario del dólar.

Eso no quiere decir que no podamos usar el dólar para ciertas compras. Por ejemplo, quienes tienen vehículos estadounidenses, como Ford o Chevrolet, tendrán que acudir al dólar para comprar repuestos. Pero eso es otra cosa.

Dicom

El presidente Maduro anunció que el Petro se negociará a través del Dicom. Podría hacerse en el Dicom, pero como dice el dicho, el diablo está en los detalles.

Si el petro se vende en el Dicom en bolívares a tasa fija de BsS 3600 x 1 Petro, estaremos honrando el anclaje bolívar-petro y conservaremos la soberanía monetaria que estamos construyendo.

Si triunfa la visión especulativa de mercado que siempre ha inspirado al Dicom y permitimos que haya fluctuación entre el petro y el bolívar (rompiendo el anclaje), seguramente el bolívar se devaluará frente al petro como se ha devaluado frente al dólar.

En otras palabras, una fluctuación bolívar-petro será inevitablemente especulativa, como es la fluctuación bolívar dólar. Además, nunca ha sido “fluctuación” sino devaluación continua, desde 1983.

Nuestro bastión de defensa frente a la devaluación que nos quieren imponer los enemigos de la Patria es el anclaje bolívar petro, es decir, la paridad constante a BsS 3600 por petro. Que fluctúe el dólar.

El Dicom puede usarse para que se cotice el petro frente a otras divisas, por supuesto, pero debe venderse en bolívares a paridad fija y sin escasez para poder vencer el dólar de guerra.

Para que sea un mecanismo más claro, el petro no debería venderse en el Dicom, sino que debería venderse por un mecanismo sin subasta, directamente por el BCV, que debería retirar los bolívares cambiados por petros del circulante,

Luego, los compradores de petros podrían acudir al Dicom a venderlos en otras divisas.

Soberanía

Si queremos ser soberanos monetariamente y blandir con orgullo patrio nuestras propias monedas, sustentadas en nuestras propias riquezas y nuestro propio trabajo, debemos adoptar los siguientes principios monetarios.

(1) El bolívar debe estar anclado al petro, NO al dólar. Es decir, el cambio entre bolívares soberanos y petros debe ser constante a razón de BsS 3600 x 1 Petro. Lo que no quiere decir que esa paridad no sea revisable ocasionalmente, por ejemplo, para revaluar el bolívar frente al petro a BsS 3200 x 1 Petro, por poner un ejemplo.

(2) El petro debe estar anclado al valor del parril de petróleo, NO al dólar, como dice la página del BCV. Es decir, el valor del petro debe ser el valor de la cesta petrolera venezolana, que varía día a día.

(3) Como consecuencia de los dos anclajes anteriores, la tasa de cambio entre el petro y el dólar, así como la tasa de cambio entre el bolívar soberano y el dólar, serán fluctuantes: variarán día a día. La del petro será el valor del barril de petróleo y la del bolívar soberano se calcula dividiendo 3600 entre el valor del petro (o sea, del barril de petróleo) del día.

Esta visión sí representa una asignación de valor soberano a nuestras dos monedas, el bolívar y el petro. Un valor en función de nuestras riquezas. Es inevitable que ambas monedas se coticen internacionalmente frente al dólar, pero que lo haga el mercado internacional, que le pone precio al barril de petróleo. No lo hagamos nosotros, no nos entreguemos a la colonización cultural del imperio.

Ni nuestro bolívar, ni nosotros mismos, seremos soberanos si seguimos manteniendo la idea del anclaje al dólar, que es la visión dolarcéntrica que le conviene al imperio que nos quiere someter. ¡Venceremos!

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Un comentario sobre “Anclaje y soberanía

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