Política Geo-económica

(Correo del Orinoco 27/09/18)

Nuestro comandante Hugo Chávez lo vio claro, pero nuestros equipos técnicos no han podido implementarlo. Por razones geopolíticas necesitamos un bolivar fuerte, incluso sobrevaluado. Al contrario, hemos vivido una pesadilla devaluacionista.

Afortunadamente estamos despertando de esta pesadilla, gracias a la novedosa estrategia monetaria en la que el bolívar podrá comprar petróleo, a través del Petro, que es como un “vale” por un barril de petróleo.

Las ineludibles condiciones que nos impone nuestra situación geográfica nos exigen tener una moneda sólida.

Nuestra vecindad geográfica con un país cuyos principales ingresos provienen de la droga y que necesita de nuestra gasolina para producirla y nuestro territorio para traficarla, nos impone restricciones en la política económica.

La situación de guerra interna de Colombia ha creado una gran masa de agentes económicos irregulares, que actúan al margen de la ley y que el estado colombiano ha tolerado, por decirlo suave, en perjuicio nuestro.

Nuestra condición de país con riquezas minerales estratégicas y a poca distancia relativa de centros de poder económico, también nos impone restricciones en la política económica.

En este escenario geográfico, la depreciación de nuestra moneda ha tenido las peores consecuencias. Nuestros enemigos lo saben, por eso nos atacaron ese flanco.

Con un bolívar barato se han financiado más guarimbas, más actos terroristas, más contrabando de extracción, más narcotráfico. Cualquier agente de las mafias económicas o políticas que nos atacan, si dispone de un millón de dólares para pagar traiciones en Venezuela, podrá hacerlo con muchísimo más impacto con un bolívar devaluado.

Con un bolívar barato desembocamos en un salario irrisorio, que funcionó como estímulo a la especulación, la delincuencia y la corrupción. Parte de nuestra juventud cayó en las garras de bandas organizadas incluso para robar cables eléctricos y cables de telecomunicaciones, arterias de la producción económica.

No podemos tolerar más la devaluación y tenemos que revaluar nuestro bolívar soberano. De la tasa actual de BsS 3600 por petro, apuntemos a una paridad de BsS 1.000 por petro, que el petro sea el “billete” de mil bolívares.

Afortunadamente tenemos las herramientas. Sólo debemos independizarnos culturalmente de la visión economicista ortodoxa, que siempre aconseja lo que le conviene al enemigo.

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